domingo, 22 de diciembre de 2013

MEDELLÍN A SOLAS CONTIGO #4 Una estirpe de fantasmas...

Para esta cuarta entrega de textos que nos devuelven una mirada sobre la Medellín de hoy, nos acompaña la escritora Janeth Posada, quien, a través de sus palabras y de una imagen sugestiva, nos entrega su visión de la ciudad que habitamos.



Una estirpe de fantasmas se levanta sobre la ribera del río. Medellín, como el famoso dibujo de Hill, puede ser una bella o una bruja. Todo depende de hacia dónde se dirija la mirada. Basta alargar la vista sobre el río, hacia el sur, para dejar atrás la escena oscura y casi encandilarse con tantas y tan coloridas luces.

Somos un niño pelirrojo que toma cada mañana el bus integrado de la estación La Aurora hacia San Cristóbal y se enfrenta con su sonrisa y con fútbol a su futuro, y, a la misma hora, junto a la glorieta de la 33, somos un muchacho que se lleva la cartera de alguien que va camino a su trabajo.

Somos arte en la plazoleta de las esculturas y supervivencia salvaje, unos metros más allá, bajo el viaducto del metro sobre la carrera Bolívar. Somos la sirena eterna de una ambulancia que recoge los sueños hechos polvo de los destrozados de turno y el amor que se agita en los rincones de las casas de esta enredadera de ladrillo.

Somos gente buena, a veces, gente mala, a veces, y gente indiferente casi todo el tiempo, que, a salvo en su hogar, prefiere olvidar a los flacos habitantes del río y taparse los oídos para no escuchar cómo afuera la bruja y la bella combaten a muerte.

Janeth Posada


Janeth Posada: Medellín, 1979. Ingeniera administradora de la Universidad Nacional. En la actualidad trabaja en la Revista Universidad de Antioquia. Ha publicado El rastro de los días (poemas, 2008) y Cuando una mujer está triste (Beca de creación en cuento de la Alcaldía de Medellín, 2009). Pertenece al taller de escritura creativa de la Universidad de Antioquia.







martes, 3 de diciembre de 2013

MEDELLÍN A SOLAS CONTIGO #3 Música con granadillas

Continuando con la búsqueda de las palabras que nos devuelvan una imagen o un gesto de la Medellín que habitamos hoy, presento a continuación al poeta panameño Javier Alvarado, quien habiendo sido invitado en el 2012 al 22° Festival Internacional de Poesía de Medellín, escribió el poema “Música con granadillas” (inédito) de la impresión que le causó su visita a la ciudad de la eterna primavera. Nuevamente mi agradecimiento a Javier Alvarado y a los demás poetas que han participado en el neblinoso trazo de las sombras y sus rostros que por costumbre llamamos Medellín.


MÚSICA CON GRANADILLAS
Soy un dios en mi pueblo y mi valle
no porque me adoren sino porque yo lo hago,
porque me inclino ante quien me regala
unas granadillas o una sonrisa de su heredad
Raúl Gómez Jattin

Para J.B.

Porque he llegado a Medellín con el deseo de comer unas granadillas,
De conocer sus gentes y hurgar la luz templada en hojarasca
Porque he tratado de levantarme tarde y no he logrado resucitar al sueño
Porque su sol enrojece, acude a mi señal
Como si habitara otros naufragios, otras esperas
Niños que habitan las pirámides de las avenidas, una constelación
Que sube a mi ventana en donde se diseminan todos los colores
Registrados en tus ojos.
Porque te conocí postergando la distancia,
Porque no quieres ir a mi cercano país
En donde las playas te reciben con su misterio indeclinable,
En donde las olas te persiguen con su alfabeto de fuego enronquecido
Como si fueras una princesa constante en una habitación contigua a la mía,
En este hotel donde se señalan fechas, encuentros, infortunios,
Citas, discusiones, secretos labrados, caer de telas, sueños ahogados,
Respiraciones convulsas, gestos a las sábanas, musitaciones contra la pared,
Cuerpos dispersos;
Porque tienes el cielo en la escritura de tus manos,
Las colinas de Antioquia, los valles del Sinú, los senderos de la Guajira, y
multitudes de casas
Subiendo tu espalda de niña, repitiendo la misma frase en los contactos visuales,
En las tablas de salvación donde escribo tu nombre
Y aprendo a beber el Tequendama de tu pecho
Esperando una vez más que los granadillos revienten en flores,
Que exploten en esferas naranjas para entrar en la partitura inmediata de su pulpa,
En su carne de ángeles ardiendo, en su semen frutal
Donde pululan peces negros que se debaten en aquella placenta luminosa como semillas.
Me iré de Medellín e iré envejeciendo con mis poemas a cuestas
Con alguna vida escrita y algunas faenas de cansancio.
Siempre habitarás en mi poesía como una adolescente perpetua
Mientras acaricio las granadillas, como si mis manos tuvieran sed,
Como si mis manos liberaran la música del hambre.



JAVIER ALVARADO: Nació en Santiago de Veraguas en 1982. Licenciado en Lengua y Literatura Españolas por la Universidad de Panamá. Obtuvo el Premio Nacional de Poesía Joven de Panamá Gustavo Batista Cedeño en los años 2000, 2004 y 2007, el Premio de Poesía Pablo Neruda en 2004 y el Premio de Poesía Stella Sierra en 2007. Primer Premio de los X Juegos Florales Belice y Panamá, León Nicaragua con Ojos Parlantes para estaciones de ceguera. Premio Centroamericano de Literatura Rogelio Sinán 2011 en poesía con el libro Balada sin ovejas para un pastor de huesos. Premio Internacional de Poesía Rubén Darío por su libro El mar que me habita. Obra Publicada: Tiempos de Vida y Muerte, 2001; Caminos Errabundos y otras Ciudades, 2002; Poemas para caminar bajo un paraguas, 2003; Aquí, todo tu cuerpo escrito, 2005; Por ti no pasa nunca el Tiempo (y otros poemas al espejo), 2005; No me cubre de edad la Primavera, 2008; Soy mi desconocido, 2008.


Vídeo del poema 
Música con granadillas