Un hombre se ha convertido en un seno. Después de un proceso endocrinológico que ha iniciado con un eczema en la base del pene, el profesor de literatura David Kepesh se ha transformado en un enorme seno de mujer. Esta transformación viene acompañada del deseo y la duda, de la búsqueda de una lógica, por parte de Kepesh, que pueda explicar tal evento, y el delirio que siente en su nuevo estado ante el tacto con los demás, especialmente con el sexo opuesto.
Estructurado en cinco partes, el relato se centra en una narración en primera persona donde Kepesh reflexiona frente a lo que le ha acontecido. Ante lo inexplicable e insólito de su situación, el protagonista elucubra diversas teorías que transcurren entre el humor negro y la reflexión. Algunas de ellas sugieren una lectura crítica a fenómenos que hoy tienen una impronta incuestionable, como cuando se imagina que está constantemente vigilado por cámaras que transmiten su estado en la televisión, o cuando considera que su situación podría llevarlo a la fama y con ello al derroche sexual, tal como lo hacen algunas figuras del pop como los Rolling Stones, sin mencionar la relevancia que ha adquirido el mostrar los pechos, por parte de las mujeres, como un acto reivindicativo y político.
Todo lo anterior cobra valor cuando recordamos que la primera fecha de publicación de esta obra es 1972. Posteriormente, esta haría parte de una trilogía que se conoce como La trilogía de Kepesh continuada con El profesor del deseo (1977), y El animal moribundo (2000). Por supuesto, esta novela conversa con la generación de los años setenta que en Nueva York experimenta con la psicodelia y el sexo, y recuerda indudablemente la película de Woody Allen todo lo que usted quería saber de sexo y nunca se atrevió a preguntar filmada el mismo año. También podríamos mencionar la famosa “tetona de Fellini”, Maria Antonietta Beluzzi, quien interpreta el papel de la estanquera en la película Amarcord, de Federico Fellini, filmada apenas un año después.
Ahora bien, también podríamos pensar, guardando las proporciones, en el cuadro de Delacroix titulado La libertad guiando al pueblo donde el artista conmemora la revolución de 1830 en la que el pueblo de París se levanta en armas contra el rey Carlos X de Francia. En el cuadro se ve a la libertad alegorizada como una mujer hermosa a quien se le observa un seno desnudo que evidencia la vitalidad y la belleza de la libertad. Por otro lado, recuerdo también el filme La teta asustada (2009) en el cual se habla que tener la teta asustada es una extraña enfermedad que padecen las mujeres maltratadas y violadas que transmiten ese miedo a sus hijos. Este film se contextualiza en la llamada lucha contra el terrorismo ocurrido en el Perú durante los años 1980 -2000, y está basado en el libro de Vivian Meza, escritora peruana.
Por otro lado, como lo reflexiona el mismo Kepesh, esta obra conversa con La metamorfosis de Kafka, un hombre despierta una mañana convertido en un horrible insecto; y La nariz de Gogol, una nariz abandona el rostro de un funcionario y deambula libremente por San Petersburgo. Kepesh considera que estos libros, junto con Los viajes de Gulliver de Swiff podrían haber creado en él una especie de locura. Será su psicoanalista, el doctor Klinger, quien traiga a Kepesh a la realidad, a su realidad: a veces, lo que ha de suceder, simplemente sucede.
La obra es ligera, entretenida y se lee con facilidad. Las reflexiones quedan en quienes, como ese seno que no sabe en qué momento se ha transformado en lo que es, tampoco nos hemos dado cuenta en lo que nos hemos transformado, y aceptamos con docilidad, y casi que con deseo, el habitar este mundo vacío y triste del espectáculo: las redes sociales. Quisiera finalmente resaltar que después de publicar esta obra, Philip Roth renunció a la vida pública y se fue a vivir al campo, donde escribió desde el retiro, alejado del mundo del espectáculo literario.




