Continuando con la
selección de poemas que pretenden dar una mirada de la Medellín de nuestros
días, presento ahora el poema Soy
el mejor poeta de Medellín (inédito) del poeta manizalita Felipe
López. Este es el segundo poema de la serie.
SOY EL MEJOR POETA DE MEDELLÍN
Soy el mejor poeta de Medellín, porque
metí bazuco con niñas burguesas en el Periodista. Porque me esnifé las cebras
del Centro en un mal poema Nadaísta. Porque tengo pantalones de terlenca y
tengo un mostacho lleno de ladillas. Porque me leí a Baudelaire cuando tenía 7
años, y le di plata a Modigliani para que se follara a una doncella en la
Veracruz. Porque soy una chucha de biblioteca fumando marihuana con Marx.
Porque la vanguardia esta pasada de moda ante mis versos. Porque no necesito
estar en el Carlos Vieco para que mil mujeres se desmayen. Porque soy el bufón
de los poetastros. Porque todo el mundo me gasta Antioqueño, y tengo grupies en
el PP que me adoran y me invitan a comer empanadas envigadeñas con el conejo de
Donnie Darko. Porque “una vez mi hermana se cayó de la cama”. Porque salí en el
Colombiano hablando de hechicería. Porque tengo un grupo de poesía llamado
testosterona y mi alias es el “visajoso” Soy el mejor poeta de Medellín porque
me gané un concurso en cleptomanía en erario público. Porque soy un
neo-culebrero vendiendo ollas a presión digitales. Soy el mejor poeta de
Medellín porque el Alzheimer lee conmigo en la Playa. Porque hago clown-poetry
todos los jueves a las 8:00 pm en el espejo de un filólogo. Porque fui al
psiquiátrico de Bello para hablar con mi heterónimo Showman el Zambombo. Porque
soy amigo de los hipsters de Ciudad del Río y les recito poesía de Bosnia
Herzegovina y dicen que soy el poeta más vintage de puta madre. Porque voy al
Carlos E. Restrepo a leer poesía metafísica y los muchachos me dice: “hola
poeta, a cómo la bareta de poesía mochilera” En tiempos de penuria voy a los
recitales de embolador, pero los poetas son lo más pobre del mundo. El ingreso
Per cápita de un poeta alegraría cualquier país tercermundista. Por eso, no se
enamore de ningún poeta, enamórese de mí que yo soy el mejor poeta de Medellín; dicharachero, jugador del monopolio surrealista. Soy millonario, traficante de
Máquinas de escribir Smith, y hasta me gané una vez el chance, y su premio fue
un chamán de Santa Rosa de Osos que duerme bajo mi cama y me dicta poemas en polaco y arameo. No importa, soy una falsedad con sabor a oblea, mi boca
es de oro y mis mejores metáforas están ocultas en un banco de Suiza. A mi me
aman los fotógrafos freelance, misterlance, egolance, y me desnudo en el
parque Malibú, en un performance donde los dioses son menos que yo cuando me
declaro el caballo de Calígula. Nenas vengan ante el mejor poeta de Medellín
que mis besos son de dientes de sable, un diablo vestido de Cotton Usa.
Deslumbrante ante este ser, que te puede hablar por horas del Tractatus
logico-philosophicus o de mis vídeos virales en Youtube. Y te puedo leer el
Mahabharata en Santa Elena, o comer chontaduro en el parque Berrío…


