Este año se cumplieron veinte años de la
primera edición en Colombia del libro “Obra Negra” de Gonzalo Arango y el
próximo año se cumplirán cuarenta años desde que fuera publicado por primera
vez en Buenos Aires. Dentro de este libro, el poema “Medellín a solas contigo”
constituye una lectura de la ciudad de aquella época. Para Gonzalo Arango, en
el poema, Medellín es “ ¡[la] ciudad que amo, en la que he sufrido, en la que
tanto muero!”, también es la ciudad “sola y pura con tu gloria inhumana. Avara
con tu majestuosa belleza. No te das
porque a todos has matado, Medellín asesina, Medellín corazón de oro y de pan
amargo”. Esta ciudad que habitara el poeta, en sus palabras, era “incapaz de
producir un líder espiritual, ni siquiera un mártir. Porque antes de que el
Iluminado diga su mensaje de salvación, ya tú le has ofrecido un puestecito en
el Banco Comercial Antioqueño, y lo conquistas para heredero de tus
tradiciones, socio de la Venerable Congragación de los Fabulosos Ingresos Per
Cápita, y Caballero del Santo Sepulcro”. En sus calles recuerda haber besado “el rostro
amargo del fracaso” y la existencia de
un lugar donde la belleza y el dolor conviven con tanta sutil rudeza le arranca
al poeta el verso “Oh, alma mía, qué amarga es la belleza!Ahora, a casi cuarenta años de haberse publicado por primera vez este poema, ¿qué pueden decir los escritores y poetas sobre la Medellín de hoy?, ¿cuánto ha cambiado la ciudad, cuánto se conserva? He convocado a una serie de amigos poetas y escritores a compartir la Medellín que ellos transitan o que transitaron para hacer un balance de este lugar. Iré publicando, poco a poco, cada uno de los textos que pretender ser el hilo de un mismo tejido que nos devuelva el rostro huidizo de esta ciudad. A continuación presento el primer texto, un poema que generosamente la poeta María Clemencia Sánchez ha deseado compartir con todos nosotros. A ella, y a todos los escritores, nuevamente, mi profundo agradecimiento.
HEIMAT
Será la inocencia precoz
del día en el viento tu nombre,
dulce nombre,
haz la casa de mi infancia
de la luz
de la espera
del agua más profunda.
Haz el camino del bosque
y el ave que devora
mi estela de trigo devorado.
Serás la diáspora inequívoca
de todos los nombres
de la intemperie, nombre,
haz mi llegada en la noche
y mi partida hacia el día,
haz la lluvia
haz el agua recién nacida
en la estación impune
del sueño.
Sé mi casa Lisboa,
mi manto de tisú,
mi intemperie vencida.
Sé mi arrullo,
mi estancia mi estar.
Sé mi patria pequeña
Medellín,
antes de la consumación
de la belleza imposible,
mi palabra extraviada,
el sol.
Tomado de: Paraíso precario (2010)
MARÍA
CLEMENCIA SÁNCHEZ (Itagüí, 1970) es poeta, ensayista y
traductora, licenciada en Idiomas de la Universidad de Antioquia y doctora en
literatura hispanoamericana de la Universidad de Cincinnati. Ha traducido al
español poetas africanos, ingleses y franceses para el Festival Internacional
de Poesía de Medellín. Ha publicado los libros de poesía “El velorio de la
amanuense” (Premio Colombo-Cubano de Poesía, 1999), “Antes de la consumación”
(2008), “Paraíso precario” (2010) y “Recolección en rojo” (2011). Hace parte de
las antologías de poesía “José Celestino Mutis: una expedición” (Tricentenario
de Mutis, Revista Atlántica, 2008), “Muestra de poesía joven colombiana” (Revista
Posdata, 2009), “Colección Nueva Poesía Colombiana” (Revista Círculo de Poesía,
2010), “La poesía cuenta la historia” (Bicentenario de Colombia, 2010) y
“Posdata de poesía colombiana: antología de los 70 y 80” (2011).
Muy interesante la poeta. Ya la había leído, pero creo que regresaré sobre sus versos
ResponderEliminarNO conocía la palabra HEIMAT, hermoso significado y poema bien logrado. Felicitacioes
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